La batería de tracción es un componente fundamental para el rendimiento de un equipo eléctrico. Una rutina de mantenimiento adecuada ayuda a conservar autonomía y detectar problemas antes de una parada.
Respeta el ciclo de carga
Utiliza un cargador compatible con voltaje, capacidad y tecnología de la batería. Evita interrupciones innecesarias y sigue las instrucciones del fabricante para los procesos de carga, enfriamiento y ecualización.
Mantén limpieza e inspección
Revisa periódicamente los conectores, cables, carcasa y posibles señales de corrosión. En baterías inundadas, el nivel de electrolito debe controlarse desacuerdo con el procedimiento técnico establecido y utilizando los elementos de protección personal correspondientes.
Registra desempeño
Registrar horas de uso, los ciclos de carga y los cambios de autonomía facilita la identificación de tendencias y posibles anomalías. Un sistema BMS puede ampliar la visibilidad sobre variables críticas y apoyar decisiones de mantenimiento.
Si detectas calentamiento excesivo, olores inusuales, daños físicos o una pérdida rápida de autonomía, retira la batería de servicio y solicita una evaluación especializada.



